Blog · Ventas y cruce de demandas
Cómo organizar las visitas inmobiliarias de la semana
Para organizar las visitas inmobiliarias de la semana conviene agruparlas por zona en bloques de tiempo realistas, confirmarlas la víspera con el comprador y con el propietario, prepararlas con la ficha del inmueble y lo que busca cada comprador, y registrar el resultado nada más salir. Con ese método se hacen más visitas útiles con menos desplazamientos, hay menos plantones y cada visita deja algo que contar al propietario y un siguiente paso con el comprador.
Planificar la semana: bloques por zona
La forma más sencilla de ganar tiempo con las visitas es dejar de ponerlas donde caigan y agruparlas por zona. Reserva bloques fijos en tu semana —por ejemplo, dos tardes para una zona y una mañana para otra— y ofrece a los compradores huecos dentro de esos bloques.
Al calcular cada bloque, cuenta tres tiempos y no solo uno: el de la visita, el del desplazamiento hasta la siguiente y un margen para el comprador que llega tarde o se queda preguntando. Una agenda en la que las visitas van pegadas una a otra se rompe con el primer retraso.
Si un mismo comprador va a ver varios inmuebles de la zona, júntalos en una sola salida y en un orden que tenga sentido: primero el que menos encaja, para terminar con el que más, o al revés si quieres que compare con calma.
Confirmar la víspera, a las dos partes
Cada visita se confirma el día anterior con el comprador y con quien tenga que abrir la puerta: el propietario, el inquilino si la vivienda está alquilada, o el compañero que tiene las llaves. Un mensaje corto basta, con la dirección, la hora y tu nombre.
Confirmar con las dos partes evita dos situaciones que hacen perder mucho tiempo: llegar con el comprador y que nadie abra, o desplazarte para nada porque el comprador ya no viene.
Preparar cada visita antes de salir
Antes de cada visita conviene repasar dos cosas: qué tiene el inmueble y qué busca el comprador. Del inmueble, la ficha completa (precio, superficie, estado, gastos, lo que suele preguntarse); del comprador, su demanda (zona, presupuesto, dormitorios, superficie) y lo que dijo en visitas anteriores.
Así puedes enseñar el inmueble hablando de lo que a esa persona le importa, y contestar en el momento en vez de prometer «te lo miro». Si hay cosas que sabes que no encajan con lo que busca, mejor decirlas tú antes de que las descubra.
Una lista corta para repasar antes de salir hacia cada visita:
- La ficha del inmueble con el precio y los gastos al día.
- La demanda del comprador y lo que comentó en sus visitas anteriores.
- Las llaves, o la confirmación de quién abre.
- Las respuestas a lo que suele preguntarse de ese inmueble: orientación, calefacción, comunidad, plazo de entrega.
- Qué otros inmuebles de la cartera podrían interesarle si este no encaja.
Llaves, propietarios y seguridad
Las llaves y la presencia del propietario son una parte logística fácil de olvidar al planificar. Decide para cada inmueble quién tiene llaves, dónde están y quién las recoge, y apúntalo en su ficha.
Si el propietario o el inquilino van a estar en casa, avísalos de que el comprador quizá pregunte y pacta qué se le cuenta. Y en las visitas a viviendas vacías, sobre todo con compradores que no conoces de antes, conviene que en la oficina sepan a dónde vas y con quién, y avisar al terminar.
Anulaciones, retrasos y plantones
Las visitas cambian, y la agenda tiene que poder absorberlo sin que nadie se entere tarde. Tres reglas sencillas:
- Toda anulación se comunica a quien abría la puerta, en el momento.
- Un retraso se avisa antes de la hora, no al llegar.
- Un plantón se apunta en la ficha del comprador. No para castigar a nadie, sino para saber con quién conviene confirmar dos veces.
Al salir: registrar y dar el siguiente paso
La visita no termina al cerrar la puerta: termina cuando queda registrada y tiene un siguiente paso. Al salir, apunta quién vino, cómo fue y qué dijo el comprador, y decide qué toca ahora: enviarle otra opción, esperar a que lo hable en casa o preparar una oferta. Si durante la visita aparece un interés nuevo —otra zona, un dormitorio más—, actualiza también su demanda.
Esas notas sirven para dos personas: para ti, cuando vuelvas a hablar con el comprador, y para el propietario, que querrá saber qué opinan quienes ven su casa. Si la visita la hizo otro compañero, la nota es la única forma de que el responsable del inmueble se entere bien.
Varias agendas, un solo calendario
En una agencia con varios agentes, las visitas de todos tienen que estar en un mismo calendario, cada una con su inmueble, su comprador, su hora y su agente. Así nadie cita a dos compradores a la misma hora en el mismo piso, y quien lleva el inmueble ve todas las visitas que ha tenido aunque las haya hecho otro. El reparto de inmuebles y compradores dentro del equipo lo explicamos en organizar una inmobiliaria con varios agentes.
Cómo lo resuelve InmoCenter
En InmoCenter las visitas no viven en una agenda aparte: están colgadas del inmueble y del comprador. Lo tienes en funcionalidades:
- Cada visita, completa: guarda cliente, propiedad, hora, resultado y observaciones, y queda en la ficha del inmueble y del contacto.
- Un parte que se puede comparar: el parte de la visita lleva casillas además de texto.
- La demanda a mano: cada demanda recoge tipo, zona, presupuesto, dormitorios y superficie, y queda vinculada al contacto.
- Equipo: cada agente trabaja con su cartera, sus visitas y sus operaciones, y la dirección ve la actividad completa. Las operaciones no entran en todos los planes.
- Avisos: según el plan, puedes recibir una notificación interna o un email ante determinados eventos configurados, como una visita.
- El propietario, informado: si la agencia enciende el portal del propietario (viene apagado de serie), el dueño ve por un enlace cómo va su inmueble, incluidas cuántas visitas ha habido.
Si quieres entender cómo encajan visitas, demandas y operaciones, lo contamos en qué es un CRM inmobiliario.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas visitas caben en una tarde?
Depende de las distancias y del tipo de inmueble. Calcula para cada una el tiempo de la visita, el desplazamiento a la siguiente y un margen para retrasos; con esos tres tiempos sale un número realista para tu zona.
¿Hay que confirmar siempre la visita el día anterior?
Conviene hacerlo con las dos partes: con el comprador y con quien abre la puerta. Un mensaje corto con la dirección, la hora y tu nombre evita desplazamientos para nada.
¿Qué hago si un comprador no se presenta?
Avisa a quien iba a abrir, apúntalo en la ficha del comprador y, la próxima vez, confirma con más antelación. No se trata de penalizar, sino de saber con quién conviene asegurarse.